martes, 1 de abril de 2008

Madre-Hija

Cuando se es niña
La belleza de la madre
se quiere alcanzar:
la cara llena de coquetería
y el vestido largo
le hacen imaginar.

Que grande es,
y pronto volará.

Volará tan alto
como ese ser ahora vuela;
danzará tan hermoso
como el perfume que llena
los amores de esa belleza.

La madre ha pasado ya por eso
Y sabe que el tiempo es sabio
dándole a cada etapa
el momento para su comienzo.

Y le muestra con bondad
que ser niña es algo especial:

Que el mundo es pequeñito
pero siempre interesante
que los pasos son chiquitos
pero no menos danzantes.

Es la danza femenina
que siempre se hace notar
con zapatos de bailarina
grande o chica
siempre será un bailar.

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